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Detalles
Reveladores


El Prólogo
Parte 1:
Un Baile del Caribe
Parte 2:
Es Blanco y Negro
Parte 3:
Baile Defensivo
Parte 4:
Rafael Trujillo

Parte 5:
La llegada de una Era

Parte 6:
El merengue se muda
al extranjero
Parte 7:
Merengue en el
Reino Unido
Fuentes

Sobre el autor

En Español | In English

Historia del Merengue
Parte 2: Es Blanco y Negro

Hispañola (alias Quisqueya)
La isla de Hispañola, a menudo considerada la cuna del merengue, esta dividida entre Haití (antes Santo Domingo Francés) y la República Dominicana (antes Santo Domingo Español). Ambas naciones constituyen un complejo bipolo dividido por la “Cortina de la Caña de Azúcar” cuyas tensiones sociales y políticas provocaron, por un lado, genocidio con cifras que alcanzan decenas de miles de personas, y por otro lado, el auge de una de las más exuberantes formas de música conocidas por la humanidad.

Aunque resultaría indispensable un conocimiento de la historia de Hispañola para un mejor entendimiento del desarrollo del merengue, desafortunadamente se sale del ámbito de este artículo. Te recomiendo sin embargo que consultes la excelente sinopsis del libro de Paul Austerlitz “Prólogo a la Nación Dominicana, 1493-1844” (consultar fuentes).

El problema con Haití
El solo hecho de que Haití fuera la primera nación negra independiente en el Caribe (1804) y el miedo de que una revuelta similar ocurriese en Santo Domingo hacía que la élite gobernante Española consecuentemente negara, condenara , y reprimiera la cultura Africana en la medida de lo posible. Los Dominicanos, por su parte, cada vez más Eurocentristas y obedeciendo una actitud anti-Hatitiana, tendían a restar importancia e ignorar la influencia Africana. Incluso, algunos musicólogos Dominicanos no han reconocido la aportación Africana al merengue hasta fechas tan recientes como la década de los setenta del siglo XX.

El merengue encontró una fuerte oposición por parte de la élite intelectual cuando en la mitad del siglo XIX hizo su aparición por primera vez en los salones de la República Dominicana. El baile dominante de la época era la tumba, un majestuoso derivado del contradanse que se bailaba en grupos. Por el contrario, el merengue era un baile en pareja con un pronunciado movimiento lascivo de caderas. La música incorporaba ritmos Africanos sincopados muy similares a la danza Cubana, hasta tal punto que las palabras “danza” y “merengue” se usaban indistintamente. Para las clases gobernantes el merengue (danza) simbolizaba las culturas Cubana y Afro-Caribeña cuya estética Africana (léase Haitiana) aborrecían. Como consecuencia, el merengue no gozó de una buena acogida en la vida urbana del siglo XIX.

Música campesina
La adopción del merengue por parte de la población rural (que constituía el 97% en 1880) fue extremadamente rápida, posiblemente porque ya estaban impregnados de las tradiciones Africanas” (Austerlitz, 1997).

La geografía de la República Dominicana comprende varias zonas diferenciadas: su relativo aislamiento y la predisposición de sus habitantes para adaptar la instrumentación a cualquier cosa que tenían a mano dieron lugar a una serie de variantes del merengue diferenciados regionalmente, como por ejemplo el merengue Cibaeño, pri-prí (merengue palo-echao) y el merengue redondo.

La región de El Cibao, en el centro de la República, era la más importante económicamente, tenía la mayor población y poseía Santiago de Los Caballeros, la mayor ciudad. Del mismo modo, ocupaba el punto cumbre de la jerarquía regional ya que su población era predominantemente blanca. Debido a todos estos factores el merengue cibaeño llegó a dominar el resto de merengues rurales y es la versión que hoy reconocemos internacionalmente.

En los años treinta del siglo XX se hizo popular un merengue cibaeño con base de acordeón llamado “Perico Ripiao”. El origen de su nombre es incierto pero hay dos teorías: debido a que el loro (Perico) tiene poca sustancia gastronómica, se usaba como metáfora para reflejar la simplicidad musical de los primeros merengues con base de acordeón; alternativamente Perico Ripiao, un doble sentido con referencia a los genitales masculinos, era el nombre de un prostíbulo muy popular en Santiago, donde con frecuencia se tocaba dicha música.

A principios del siglo XX cuando esta fase de la evolución del merengue llegaba a su fin, vemos un claro contraste entre su aceptación por la mayoría rural pobre y su rechazo por una minoría urbana (menos del 4%) que controlaba por completo la educación y las comunicaciones en la República.

 

 
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