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Salsa y Merengue
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Detalles
Reveladores


El Prólogo
Parte 1:
Un Baile del Caribe
Parte 2:
Es Blanco y Negro
Parte 3:
Baile Defensivo
Parte 4:
Rafael Trujillo

Parte 5:
La llegada de una Era

Parte 6:
El Merengue se muda
al extranjero
Parte 7:
Merengue en el
Reino Unido
Fuentes

Sobre el autor

En Español | In English

Historia del Merengue
Parte 5: La llegada de una Era

Tras la muerte de Trujillo el desarrollo del merengue sufrió una serie de cambios inmediatos, pero no en absoluto debido a que se dejasen de tocar hasta la madrugada los merengues en su nombre, al contrario, pronto aparecieron canciones en las que el dictador era motivo de desprecio. Aquellos merengues lentos y formulaicos por los que tenía predilección dieron paso a nuevas interpretaciones en las que destacaban por ejemplo el incremento en la velocidad, la reaparición de líricas de insinuante contenido sexual (basadas en dobles sentidos), y arreglos para tambora y saxofón más energéticos.

Esta nueva situación reflejaba parcialmente el optimismo político que los Dominicanos estaban experimentando, así como la entrada de nuevas ideas, todo ello estimulado por el levantamiento de las restricciones de movilidad tanto dentro como fuera de la República (la más importante de las cuales fue la llegada del Rock & Roll de los Estados Unidos).

Johnny Ventura
Un joven músico, Johnny Ventura, supo captar la esencia del momento y estuvo a la cabeza del proceso de integración del merengue en la cultura popular Latinoamericana. Como contraste con los compositores que habían sufrido años de represión creativa, las canciones de Johnny Ventura reflejaban una cualidad nueva y exuberante, debida en gran medida a su falta de contacto con el régimen de Trujillo. Su grupo, El combo-Show, también era innovador: la palabra “combo” hace referencia a una formación más reducida, similar a la encontrada en los Conjuntos Cubanos, que contenía sólo de dos a cinco instrumentos de metal; y la palabra “show” se refiere al espectáculo visual- una idea importada de los Estados Unidos donde todos los músicos tocaban de pie, y los vocalistas bailaban a la vez de cantar (Anteriormente, todos los músicos actuaban sentados). Esta formación desplegada por el Combo-Show causó furor en el mundo del espectáculo Dominicano, algo que, consecuentemente, el resto de artistas se vio forzado a adoptar.

Esta innovación en los escenarios fue complementada por una astuta estrategia mercantil planeada por el director de la banda, William Liriano. Se dio cuenta de que la mayor competencia de Ventura era la música extranjera que sonaba en la radio, con lo que promovió actuaciones en vivo adaptadas especialmente a una audiencia de campesinos y vecinos de los barrios. Fue la primera vez que se aplicaron tácticas mercantiles al merengue como producto, una práctica que más tarde ayudaría en la internacionalización del merengue a expensas de la salsa.

Tiro al maco
En los años setenta y ochenta, la medalla de mejor músico pasó al trompetista y director de banda Wilfrido Vargas, quien presidió aún mayores incrementos en el ritmo. En esa época encontró una fuerte competencia en las importaciones provenientes de Estados Unidos: disco y hustle, algo similar a la batalla de Johnny Ventura con el Rock and Roll tan sólo una década antes. Una vez más, el merengue demostró ser capaz de absorber nuevas tendencias; esta vez por medio de dos vías:

La primera fue el “fusilamiento”; que consiste en la práctica de convertir baladas Latinoamericanas en Merengues. El término fusilamiento puede ser un término peyorativo cuando se entiende como el “asesinato” de una buena canción. También puede significar lo contrario; que una canción se “encendió” o “disparó”, es decir, se le dio un auge de vitalidad.

La segunda fue una progresiva incorporación de “El Maco” (el sapo), un patrón de percusión que contiene elementos de la Konpa Haitiana y de plena Puertorriqueña. Los merengues estilo maco tienen un ritmo similar al de la música disco, lo que permitió que ambos géneros compitiesen en igualdad de condiciones y se simplificase el fusilamiento del pop Estadounidense.

Ambos fusilamiento y maco lograron mantener vivo el interés del público local en el merengue durante una etapa de grandes cambios en la sociedad, y al mismo tiempo extender dicho interés para incluir nuevas audiencias.

Payola
El medio más eficaz de difusión de música en la República Dominicana de los años setenta era la radio, ya que los equipos de música en aquella época resultaban imposiblemente caros. Los pinchadiscos en las emisoras de radio no se veían obligados a seguir una determinada lista de canciones sino que tenían completa libertad para poner lo que quisieran. Inevitablemente las compañías discográficas pronto empezaron a “recompensar” a aquellos pinchadiscos que daban a sus canciones mayor tiempo de emisión (o menor tiempo a la competencia), una práctica que se conocería como Payola.

La palabra Payola es una mala interpretación de la marca de discos “Playola” encontrada en las gramolas- lo que implica que hay que pagar para oír la música deseada. En un principio los merengues estaban en antena sólo los fines de semana, pero pronto se escuchaban ininterrumpidamente, simplemente porque los pinchadiscos no recibían beneficios por poner música extranjera. La Payola inconscientemente fomentó la música local en contra de la importada e hizo que el merengue arraigara en la conciencia nacional.

Juan Luis Guerra y 4.40
El hijo más importante de la República Dominicana no nació de padres de clase baja, y sin embargo su música consiguió salvar la distancia entre privilegiados y no privilegiados. Graduado en el Conservatorio Dominicano y la Escuela Berklee de Boston, Guerra supo hacer uso de una mezcla ecléctica de sonidos Caribeños y Jazz, para producir canciones que trascendiesen las fronteras sociales.

Sin lugar a dudas, su mayor legado es la producción de merengues y bachatas con las que consiguió atraer audiencias de distintas clases sociales: se trata de música de fiesta para la mayoría que incluye en sus líricas agudos comentarios para la intelectualidad. Guerra llama a su música “el merengue dual”; música para bailar y pensar al mismo tiempo.

Aunque a veces se le critica por haber hecho popular la bachata sin haber dado a conocer su origen de clase baja, es obvio que Guerra y su cuarteto 4.40 constituyeron el conducto principal por medio del cual la bachata consiguió la importancia y aceptación Panamericana.

 

 
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